NO TE LLEVES A MI HIJO
El cielo oscurecía una vez más, nubes espesas y oscuras cual la noche, se aproximaban despertando el terror entre los pobladores. Estaba todo destruido, no quedaba siquiera una siquiera una pared de pie. Todo lo que nos costó años de construir estaba ahora najo metros y medio de agua y el amor a sus hijos era lo que los mantenía a pie o a flote. -¡Tayta! ¡tayta! Guarda a los animales, que parece que va a llover. -Así parece Guagua-yau, ayúdame y avísale a tus hermanos. -Pumm- reventó la primera nube a las 2 de la tarde y empezó una inofensiva llovizna. -Pum, pum, sonó la puerta. -¿Quién es? -Soy el Becerra, abre la puerta que hace frío. -¿Que tal compadre, que novedades del pueblo? -Buenas tardes Mayta, me he venido corre y corre pa no mojarme y allá en Cajamarca corre la noticia que pa abajo de la costa ya le dio duro la lluvia. -Pobrecitos, los que no están preparados. -¿Tú crees que pa acá llegue la desgracias? -Solo papá Dios lo sabe. -Shhh- sonaba ...