LO INESPERADO

Aquella tarde cuando aparecía alegría en la cuidad donde las familias estaban equitativamente bien, donde todo era genial, las personas se ayudaban, unas que otras que eran egoístas, pero así eran.
En esa tarde, donde muchas personas cumplían deberes y responsabilidades en aquel momento se escucharon, sonidos fuertes, todo el cielo se nubló, con una gran nieve, qué miedo dio, se venía una tormenta, aquel instante se observaba en el cielo relámpagos, truenos y el oscuro cielo, que ponía en alerta a la población.
Y de repente comenzó la lluvia, con un aire fuerte que hasta los arboles los tumbaba, caían con el comenzar de la lluvia.
Recuerdo ese instante como si fuera ayer, fue algo inesperado, como si fuera a pasar algo más horrible, que se estaba viviendo en aquella ciudad. Mis abuelos me contaron que algo así se vivió en el siglo XX, ellos ya habían pasado por esto, fue algo espeluznante, todo se inundó, se salieron los ríos y se llevó a la cuidad, donde murieron varias personas. Seguramente por eso la gente estaba atemorizada con lo que estaba pasando, yo ni que decir, quería volver a aquellos tiempos, cuando solo era una bebé y no tenía conocimiento de aquello, porque vivía con la protección de mis padres y no tenía temor…
De pronto en aquella lluvia, no terminaba por cierto en el cielo se vio una luz, que hizo dormir a todas las personas, no sé cómo fue pero yo no me dormí, de repente estaba soñando donde escuché una voz la cual me decía no temas, solo estoy haciendo esto por la maldad que hacen las personas, yo le dije: pero estas lastimando a muchas personas… él me dijo:” no, solo estoy dándoles un castigo, pero van a estar bien, ustedes crean más en mí y yo los recompensaré. Yo le dije: ¿quién eres?, él me contestó: -Soy tu creador.
De pronto en ese instante apareció un hombre, se podría decir que era el más lindo, parecía un príncipe, cabalgado de un caballo, él estaba con unas almas de color negras las cuales eran espíritus malignos.
Aquel creador, con su tribuna de personas, con grandes alas, que brillaban como el sol y aquel chico cabalgado en un caballo. De repente de su espalda salieron unas alas gigantes y hermosas, él le dijo al creador: Hola, jajá nos volvemos a ver piensas que tus personas, o mejor dicho tus criaturas indefensas sin ninguna ayuda porque parte de nadie, te van a seguir teniendo devoción y fe jajaj …
Creador: - Hola si tú piensas, satanás, que el mundo o también el universo se va a rendir, yo no los voy a dejar solos, porque siempre voy a estar con ellos, ellas van a sacar fuerzas de su propia fe y esperanza. Y no piensas, que te van a rendir culto. Yo no provoqué esto, fuiste tú. No trates de negarlo, no les ayudo en general, pero siempre voy a estar ahí y les ayudaré en lo que sea.
Satanás: - Si tú crees todo esto haya tú. Observa: como la gente indefensa ya no te ha estado teniendo fe, te propongo una batalla el que pierde se quedara en lo más profundo de una imaginación, en el mar y su alma y el ganador podrá gobernar sin ninguna dificultad las almas irán en paz.
Creador: y así, que para eso vienes, no acepto, pero para que te vayas y dejes a la gente en paz. Acepto.
Así que el creador, de su trono sacó una gran carga eléctrica de un trueno y se la mandó a él. Aquel satanás cayó. Pero fue repuesto con fuerzas de sus almas. Lanzó también un rayo las almas y los ángeles peleaban. Aquel rayo le cayó al creador los ángeles las personas iban desapareciendo pero con ayuda de sus arcángeles, siguió la lucha, pero se estaba debilitando, tan solo observaba la pelea, y un ángel me dijo:- acompáñame, a traer, en la imaginación, un cetro de nuestro creador, en la cual este cetro es buscado por satanás.
Me dijo:- cierra los ojos. De pronto aparecí con él en un bosque con animales hermosos y lindos. Alrededor era tan lindo y hermoso. El me dirigió adentro del bosque, donde encontramos cerca un pez, el pez hablaba y dijo:- Ayúdenme, regrésenme al río, teníamos hambre pero como el pez ya había sufrido bastante, lo arrojamos a un río. Seguimos el camino y encontramos a un león lastimado. Aquel exclamo:- ayuda, me daba miedo y fuimos a curar sus heridas, se recuperó, proseguimos caminado donde se nos acercó una oruga y me pregunto:- quienes somos, y yo respondí :- somos criaturas creadas por Dios, Mi nombre Tania. Me dijo: Bueno Tania ya me supongo para que han venido , para eso tendrán que entrar a una casa donde encontraran el cetro , para que entrar y ver a esa casa que tan solo tiene una pequeña puerta , tienen que comer aquella planta .
Tania exclamó:- Vaya un hongo y le dijo al Ángel:- TE GUSTA ÁNGEL GABRIEL, el sonríe nada más, pero aquella planta estaba muy alta claro que el ángel tenia alas pero fueron arrancadas por satanás y teníamos que buscarlas para que el pueda pelear aparte que íbamos a buscar el cetro.
En la cuidad seguía la tormenta con lluvia y relámpago y muchos desastres como huaicos y si no hacíamos nada para evitar todo esto que aquellos morirían. Fue más fuerte la lluvia por las peleas. En esa búsqueda se nos acercó el león en la cual habíamos curado y le dijo al Ángel Gabriel.- Eres un ángel y yo sé dónde están tus alas, vez aquel arboles más grande ahí están colgados el Ángel observo aquellas y con una sola palma, ellas regresaron a él. El león no nos dejaba de agradecer por lo que le habíamos curado las heridas.
Ya teniendo las alas el ángel podíamos alcanzar la planta del hongo pero no sabíamos cuál era, en eso se aparece un gigante  a comer hongos y nosotros hablamos con él, si nos podía ayudar, como era el amigo del león nos ayudó. Comimos esa planta y nos encogimos y entramos por la pequeña puerta, tan llena de imaginación, pero antes había un río y teníamos que traer el cetro con ayuda del pez que salvamos  lo recuperamos y regresamos al lugar de la batalla.
Satanás iba ganando, así que llagamos justo a tiempo para entregarle a Dios el cetro. Las almas se nos acercaban como panal de abejas, pero con el poder del Ángel nos salvamos. Así que le entregamos el cetro a Dios con toda la fuerza de ese cetro y la unión de su poder y con la ayuda del Ángel destruyo a satanás, aquel iba cayendo y conforme bajaba, su rostro iba cambiando por un rostro espantosos de aquel príncipe no quedaba nada, las almas malignas se convirtieron en almas buenas y se fueron con Dios.
De pronto la gente despertó y vio un gran arcoiris después de una tormenta, y yo me quedé dormida, cuando desperté pensé que sólo fue un sueño.
Autor: Ruth Coronado Santisteban. 4° "D"
                                                                                                      

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