LA VALENTÍA DE UN SOLDADO
Había
una vez un soldado llamado Javier del mundo de Dudurgh que estaba bajo el poder
del gremio “la unita” que era dirigido por Didiao, este mundo estaba casi
siempre en guerra, los reyes estaban hartos del mandato de “la unita” ya que
solo abusaban de ellos, robándoles sus cosas y si se oponían quemaban sus
castillos y mataban a su gente. El soldado al notar todo esto y ver que ya se
tenía que parar de una vez, se dirige a su rey Martin y le hace una propuesta.
-Buenos
días mi rey soy Javier soldado de la infantería de su castillo.
-Martin:
Dime ¿que se te ofrece?
-Tengo
una propuesta para acabar con “la unita” y el mandado de Didiao que solo trae
penas y muertes a todo el mundo.
-Ten
en cuenta que el poder de ese gremio es abrumante sin contar su poderoso
ejército.
-Si
mi señor por eso le propongo hacer lo mismo que Didiao.
-Martin:
¿Hacer lo mismo que Didiao? ¿A qué te refieres?
-Si
mi señor, me refiero a ¡crear un gremio!
-Martin:
¿Un gremio? ¿Con quién o quiénes?
-E
ahí los reyes y reinas de las distintas partes del mundo, podremos pedirles
unión, hacerles frente a “la unita” y acabar con todo esto de una vez.
-
¿Hacer un gremio con ellos? ¿Cómo planeas hacer eso si todos temen a “la unita”?
-Dándoles
la esperanza de libertad, que todos ellos han de querer.
El
rey Martín al oír estas palabras y observar la gran actitud de Javier sonrió y
con orgullo prosiguió.
-veo
tu valentía Javier tú serás pues entonces el que comande esto ¡ve y recluta a
todos los reyes y reinas que puedas! ¡Diles tu maravillosa idea lo más rápido
que puedas!
Y
así comenzó la aventura de este gran soldado que anhelaba a su vez combatir al
lado de los poderosos jinetes ancestrales, los más fuertes y valientes que todo ejercito posee. El rey
Martin le otorgó un escuadrón de cincuenta mil soldados para que lo acompañe y
proteja, además lo nombro capitán de dicho escuadrón. Se enrumbo al sur con
dirección al castillo de la reina Fernanda, sin ni siquiera imaginarse que el
castillo de su rey estaba siendo vigilado…
Javier
en su camino al castillo de la reina Fernanda pasó por una pequeña aldea que
estaba siendo saqueada por “la unita”, se sintió indignado y subiendo a una
roca preguntó:
-¿Solo
vamos a ver como esa gente sufre? O ¿Quieren luchar y librarlos de este
sufrimiento, además de mandarle un pequeño mensaje a “la unita” para que no
molesten más?
Su
escuadrón al escuchar esto no lo pensaron dos veces y en un solo grito
exclamaron:
-¡Lucharemos!
-¡Lucharemos!
Con
esta motivación y espíritu de lucha Javier mando un explorador lo más rápido posible;
este al volver trajo consigo los detalles de los malhechores; le dijo que eran
alrededor de ochenta mil soldados, los superaban en número, pero sabía que su
escuadrón era mejor y sin perder la fe y esperanza ordeno el ataque, los
soldados no sabían nada, para darles más confianza se puso delante de todos,
corrió dando un grito de guerra que todos los de malhechores escucharon y
tomaron sus posiciones, la gran lucha comenzó con el choque del líder este
último y Javier, la batalla era intensa, a pesar de no ser creíble su escuadrón
estaba acabando con los malhechores fácilmente, sus infantes se lucían con la
espada y el escudo, sus arqueros daban con precisión en su blanco, su
caballería era hábil con sus rápidos movimientos y sus catapultas destruían sin
piedad a los arqueros enemigos. Asombrado por esto y a su vez motivado derrota
al líder enemigo en un instante, rearma el escuadrón y vuelve atacar con todo,
esta vez en menos de una hora destruyen por completo al escuadrón enemigo sin
piedad alguna. Al caer el último malhechor, las personas de la aldea aplauden a
los valientes guerreros, les agradecen y ayudan a sus pocos heridos, el jefe de
la aldea al ver esto se acerca a Javier y le pregunta:
-¿De
dónde ha salido esa valentía que tienen todos ustedes?
-Del
pensamiento de libertad
-¿Libertad?
-Si
¡el gremio de “la unita” caerá y será para siempre!
-¡Eso
es imposible! ¡Nadie puede contra ellos!
-Exacto,
pero unidos podremos contra ellos y la paz volverá a todo el mundo.
-Espero
libren al mundo de “la unita” y vuelva la paz.
Ya
estando sus topas curadas y abastecidas de los recursos donados por los aldeanos,
siguieron su rumbo hacia el castillo de la reina Fernanda, con su triunfo en
aquella aldea su escuadrón estaba muy motivado y enorgullecido de sí mismo, por
el gran logro que obtuvieron sin mucho esfuerzo y por si fuera menos no perdieron
ningún soldado.
Sin
embargo no contaban con que un explorador de “la unita” lo estaba
siguiendo, y al ver este que
exterminaron su escuadrón fue a informar a Didiao sobre esto, al enterarse de
esta notica, enfurecido ordena reforzar sus defensas y seguir de cerca al
pequeño escuadrón de Javier.
Javier
llegó al castillo de la reina Fernanda en 9 días después de haber partido del
castillo de su rey Martin, los defensores del castillo los divisaron desde sus
atalayas y pensaron que eran enemigos,
pusieron a sus defensores en posición: arqueros en su muralla,
catapultas detrás de la infantería para destruir a la mayor cantidad de
invasores posibles; a su reina Fernanda
la protegieron en el albergue con el mejor escuadrón de jinetes ancestrales que
tenían, a su vez se colocó el segundo mejor escuadrón de jinetes ancestrales en
la entrada de dicho lugar; Javier se iba acercando cada vez más al castillo de
la reina Fernanda sin saber que representaba una posible amenaza hacia este;
detuvo su escuadrón cuando observo que las puestas del castillo de estaban
cerrando. Envió un mensajero con la bandera de su reino, desde la atalaya el
comandante los reconoce y ordena abrir la puerta ya que eran soldados de su más
antiguo aliado, comunicaron esto a la reina Fernanda y se prepararon para
recibirlos, Javier pide hablar personalmente con la reina Fernanda.
-Buen
día reina Fernanda.
-Diga
usted que lo trae por estas tierras.
-Vengo
hacerle una propuesta.
-¿De
qué trata?
-Formar
un gremio y hacerle frente a “la unita”
-¡Estás
loco o que!
-Disculpe
el atrevimiento, pero ¿no cree que la paz debe volver al mundo?
-Bueno
en eso tienes razón, sin embargo, el
ejército de tu rey y el mío serian aniquilados fácilmente por “la unita”.
-Lo
sé por eso iré de reino en reino reclutando a los grandes reyes de este mundo.
-Acepto
tu propuesta, no obstante, buena suerte en convencer al rey Lary.
Este
rey Lary era famoso no solo por sus grandes hazañas y valentía al pelear,
también era conocido por su poco temperamento, y en la mayoría de veces los que
llegaban a molestarlo eran decapitados o devorados por sus dragones, que tenía
como mascota.
Se
dirigió al castillo del rey Lary, al pasar por un rio, observa que este venia
manchado de sangre, personalmente fue para ver de dónde provenía ese rastro, y
ahí a un lado del rio habían cadáveres apilados, se apresura y con sus médicos
revisa cada cadáver en busca de un sobreviviente, unos minutos después un
medico encontró a un pequeño niño, que fue herido gravemente con la espada en
el abdomen, Javier lo tomo en brazos.
-Por
favor resiste, dime quien a echo tal masacre y lo hare pagar personalmente.
-Unos…
unos sujetos… vinieron por oro… no había nada en… nuestro almacén… se hacen
llamar… los… “los forasteros”…
El
pequeño niño pereció después de esas palabras, nada se podía hacer para salvar
su vida. Javier había escuchado de “los forasteros” eran sujetos que solo
querían oro y si no lo obtenían mataban a todos los que encontraban sin piedad
alguna; habitaban en las llanuras, en la puntas de los cerros, donde si un rey
manda un escuadrón, este no vuelve más.
Siguió
su camino, no sin antes enterrar a cada uno de esos cadáveres; juro sobre la
tumba del pequeño niño acabar con “los forasteros”; llego al castillo del rey
Lary, este no mostro defensa alguna, ya que el rey Lary sabía que venía, además
se había enterado de la lucha que hubo en aquella aldea y deseaba conocer a
quien dirigió esa gran hazaña; al entrar al castillo Javier se percata de que
dos grandes dragones eran las mascotas del rey Lary; ahora sabia porque la
reina Fernanda le deseo suerte.
-Buen
día rey Lary soy Javier soldado del rey Martin.
-Buen
día, con que tú eres el que derroto al escuadrón de “la unita” y sin perder un
soldado, o ¿no es verdad?
-En
efecto, dirigí el escuadrón que logro tal hazaña.
-¿Quieres
que me una a tu gremio?
-Si
sería un honor combatir a su lado.
-Dime
tu ¿Qué gano con esto? “La unita” no puede conmigo, mi gente está a salvo en mi reino.
Javier
recordó aquella escena en el rio y le preguntó:
-Disculpe
¿Dónde empieza su reino y dónde termina?
-Desde
la cascada del rio hasta el final de este en las cordilleras.
-Disculpe,
camino hacia acá encontramos cadáveres a la orilla del rio a unas horas de su
castillo.
-¡Eso
no puede ser cierto! ¡Mientes!
-Enterramos
a cada uno de los cadáveres que encontramos.
-¡Tengo
mi reino en vigilancia! ¡Nada de lo que me dices puede ser verdad!
-Le
digo la verdad, si desea envié tropas y mis exploradores los guiaran.
-¡Patrañas!
¡Mis hombres irán solos! ¡No necesitan a nadie!
-Disculpe
el atrevimiento, sin embargo, encontramos a un pequeño niño, antes de que
pereciera nos dijo que los causantes de aquella masacre eran “los forasteros”
Al
oír esto el rey Lary se levanta con impotencia y apunta su espada hacia Javier.
-¡Si
me estas mintiendo solo para unirme a tu gremio, tú y tus hombres morirán en la
boca de los dragones!
Mando
al comandante de los dragones ancestrales que montara a los más feroces
dragones que tengan y que vayan al lugar. En el momento que iban a partir en la
atalaya se devisa la bandera de “los forasteros”. El rey Lary ordena armar el
escuadrón de contraataque con todos los jinetes ancestrales de su castillo a
los demás les ordeno defender en última instancia a toda su gente, Javier
también se integró en la batalla, Lary le dijo que si lo quería ayudar que capture
y tome prisioneros a unos cuantos. La batalla comienza, el escuadrón de “los
forasteros” era audaz, sin embargo los jinetes ancestrales del rey Lary era
diez veces mejor. Los aniquilaban sin piedad, Javier en esta batalla se dio
cuenta del porque la gran reputación de este rey Lary que hasta podía tener una
batalla doble sin ser herido, sin embargo, no se percató que desde los lados se
acercaban refuerzos de “los forasteros”, Lary ordeno a los soldados de su
castillo salir a reforzar la batalla, Javier pierde soldados en un abrir y
cerrar de ojos por la emboscada, los soldados de Lary protegen a su escuadrón y
ayudan a sus heridos; al final de la batalla se toma de rehenes a trece
invasores. Lary decapita a doce y al último le pregunta con la espada en el
cuello.
-¿Tu
gente fue la que mato a mis aldeanos que están en la orilla del rio?
Este
con risa contesta:
-Claro
que si no tenían el oro que queríamos así que….
Sin
dejar que termine le cortó la cabeza miro a Javier y le dijo:
-Me
uno a tu gremio, si al final de esto me ayudan a exterminar a estos sujetos.
Él
sabía que los demás reyes también querían eso así que acepto.
El
rey Lary mando a forjar dos vestimentas y espadas para él y para Javier. Y así partió
camino al castillo de la reina Ana y el rey Edwin, ambos habían contraído
matrimonio e hicieron un solo reino; sabía que sería fácil convencer a la reina
Ana, solo tenía que llevarle un obsequio y mostrar buenos sentimientos; ya que
la reina Ana era también conocida como la reina del amor.
Siguió
pues entonces hacia el castillo de la reina Ana y el rey Edwin, paso por
valles, cañones, acantilados y grandes ríos, ya en el quinto día de caminata,
escuchan espadas chocar contra escudos, se estaba desatando una feroz batalla,
con cautela se acerca y divisa que eran “los forasteros”, observo el otro bando
y se da cuenta que era “la unita”, ellos les estaban haciendo frente, se detuvo
a observar la gran lucha, al parecer este último gremio había sido contratado
para defender a los aldeanos cercados de “los forasteros”, sin embargo estos
superan en cinco veces a “la unita” parecía que iban a perder, en eso, del
cielo bajan en picada como un rayo los dragones, eran los jinetes ancestrales
de Didiao acabaron fácilmente con “los forasteros”; al término de la batalla el
líder del escuadrón de “la unita” se para sobre varios cadáveres y grita:
-¡Nadie
es rival para “la unita”! ¡Somos los únicos gobernantes acá!
Las
sospechas de Javier eran ciertas, si los habían contratado ya que varios aldeanos
llegaron con sacos de oro en carretillas y se las entregaba a “la unita”. Seis
días después de esta batalla llega al castillo de la reina Ana y el rey Edwin,
en su camino Javier recogió unas hermosas rosas y se las dio como presente a la
reina Ana y al rey Edwin le entrego una gema preciosa.
-Buen
día rey Edwin y reina Ana
-Gracias
por los obsequios me han agrado y al parecer a mi reina también
-Me
da gusto que sea así
-Vienes
a proponer la unión a tu gremio verdad, si es así, ya lo he discutido con mi
reina y aceptamos
-Muchas
gracias, en el momento que se dé la batalla, vendrán por sus soldados y por ustedes
también.
-Estaremos
ahí luchando juntos, no dejare que nada le pase a mi reina.
Y
con esas palabras Javier se retira, en la puerta encuentra a un muchacho que se
para enfrente de él y le pregunta:
-Disculpe
el atrevimiento, ¿puedo unirme a tu misión?
-¿Cómo
te llamas muchacho?
-Mi
nombre es Luis tengo mi escudo y espada de mi padre en mi hogar, por favor
permítame de una vez unirme a la lucha.
En
eso el rey Edwin se acerca.
-Luis
no eres acto aun para la batalla
-Lo
se mi rey pero por favor déjeme intentar y
vengar a mi padre.
Javier
Se dirige al rey Edwin y le pregunta:
-¿Rey
Edwin puedo tomarlo como mi guardia personal?
-¿Tu
guardia personal? Bueno veo que no hay remedio llévalo, espero no se arrepienta.
Y
así ahora con Luis a su lado, siguió su camino hacia el último reino que era el
de la reina Karla famosa por su inteligencia en batalla y ser estratega; llego
a este en quince días, ya divisando el castillo se topa con un mensaje exhausto.
-¿A
dónde vas?
-El
castillo de mi reina Karla esta en batalla necesitamos refuerzos
En
eso divisa otra vez el castillo y comenzó arder, ordeno un ataque rápido, así
tomo a los invasores por sorpresa que no eran nada más y anda menos que “los
forasteros”, destruyó las catapultas, destrozó a los arqueros, derribó a la
caballería y por ultimo aniquilo a la infantería, los jinetes ancestrales
estaban dando todo de sí para proteger a su reina; Javier y Luis se acercaron a
la reina Karla.
-Reina
Karla venimos a ayudarla.
-Muchas
gracias pero es mejor que huyamos ya la gran parte de mis jinetes ancestrales
restantes han sido desmontados de sus dragones y estos volvieron a su
madriguera.
-Lo
siento mi reina huir no está en mi vocabulario.
La
reina Karla sonrió, cogió su arco y flecha apunto a un jinete ancestral enemigo
y lo despojo de su dragón.
-Ve
y monta ese dragón necesito ojos en el cielo.
Javier
se montó en el dragón y ordeno a Luis proteger en tierra a la reina Karla y así
fue se sentía feliz y a la vez asustado, ya que era su primera vez montando un
dragón, sin embargo parecía que era uno con el dragón, hacia unos movimientos
únicos, domino al dragón hasta el final de la batalla, apagaron los incendios y
comenzaron las reconstrucciones. La reina Karla le pregunta:
-¿De
dónde vienes valiente soldado?
-Soy
soldado del rey Martin.
-¿Qué
haces acá? Si tu rey solicito mi ayuda
-¿Su
ayuda?
-Sí,
se aproxima un gran escuadrón de “la unita” al parecer se enteraron de la
propuesta que de seguro me venias hacer.
-¿Mi
rey está en peligro?
-Sí,
es mejor que partas con los soldados que te quedan al menos ayudaras a tu rey
en algo, pero ve rápido, ya que lo más antes que llegarías será en veinte días,
bueno llegarías en siete si todo tus hombres tuvieran dragones, te ofrezco los
míos, sin embargo no son los suficientes como para todo tu escuadrón.
-Gracias,
disculpe en la batalla menciono una madriguera de dragones, ¿Dónde se
encuentra?
-¿Estás
loco? Por más que vallas no podrás cada uno de los que vez acá han sido
capturados cuando sobrevolaban el castillo.
-Por
favor dígame el lugar e iré, no se preocupe.
-Se
encuentra en la isla que esta al sur este del castillo, si vas te deseo suerte
y espero vuelvas con vida.
Javier
monta el dragón junto a Luis y se dirigen a la madriguera de los dragones, llegan
en dos horas, saltan y se esconden detrás de unas rocas, observa que hay miles
de dragones y que si se acercaba seria devorado; se da cuenta que algunos
llegaban con cerdos y se los devoraban, se acercó a uno que se comiendo y lo
mondo junto a Luis, hizo que agarre el cerdo y paso por enfrente de cada dragón
que veía, estos lo comenzaron a seguir, subió al cielo para tener más velocidad
y bajo en picada llego en una hora al castillo de la reina Karla descendió,
llamo a los cazadores y a todos los que pudieran ayudar a cazar a la mayor
cantidad de dragones posibles; logran cazar a sesenta mil dragones, que son
tomados por el escuadrón de Javier y los soldados de reserva de la reina Karla,
además ella también se unió a la batalla de una vez y ordeno el cierre total
del reino hasta que vuelva. En total partieron ciento veinte mil soldados hacia
el castillo del rey Martin, y como dijo la reina Karla llagaron en siete días,
su rey estaba feliz por ver que Javier cumplió su misión, sin embargo aún
estaban en peligro, el último informe revelo que “la unita” se acercaba con un
millón de soldados y llegaría en catorce días; los refuerzos llegarían en doce
días, sin embargo solo serían ochocientos cincuenta mil en total; así que Javier
propuso volver a la madriguera y en vez de que las catapultas lancen rocas
ardiendo, lanzaran cerdos; sonó descabellado pero era eso o perder todo. Al ver
su rey su progreso y que ahora no solo era valiente, también era estratega
mando a traer una vestimenta.
-Javier
te lo has ganado ahora tu formas parte de los jinetes ancestrales más valientes
e inteligentes que he conocido, esta vestimenta te corresponde, úsala y honra a
nuestro reino con tus hazañas.
-Muchas
gracias mi rey no lo deshonraré.
Ahora
Javier ya no era un simple soldado de infantería como antes, ni un comándate,
ahora se había cumplido su sueño y ahora era parte de los jinetes ancestrales,
con optimismo sale en busca de los dragones; su reino se prepara para la
batalla.
***
La
reina Fernanda fue la primera en llegar faltando cinco días para la gran
batalla; luego llego el rey Lary montando su dragón y faltando cuatro días para
la gran batalla; posteriormente faltando dos días para la gran batalla el rey
Edwin y la reina Ana llegaron.
Ya
faltando un día el rey Martin se preocupa y piensa que Javier no pudo traer a
los dragones y que murió en el intento, llega la noche y la intriga de este rey
aumenta, ya solo faltaban solo horas para la batalla y Javier no aparece, los
reyes se reúnen y Martin pide la palabra.
-Reyes
y reinas presentes, creo que esta podría ser nuestra última batalla les
agradezco de corazón que hayan venido ayudarme sabiendo aun los posibles
resultados.
El
rey Lary se pone de pie y con seguridad dice:
-Esta
no es nuestra primera batalla juntos, recuerden que tuvimos una hace cinco años
para derrotar al más grande dragón que vino por sus crías, ahora esto no es
nada para nosotros, sé que Javier fue por dragones así que volverá, es
valiente, por más que me exalté el no doblego la mirada sobre mí, no nos fallara,
el vendrá, se pondrá la vestimenta, empuñara la espada que le mande hacer y además
comandara este contraataque, me supongo que en eso también todos estaremos de
acuerdo ya que todos lo conocen.
Todos
los reyes aceptaron con que Javier los comandara, se retiraron luego de amar la
estrategia y se preparó cada rey para el amanecer, los tambores del “la unita”
se escucharon, la atalaya los diviso y todo el castillo se preparó; llego un
mensajero.
-Ríndanse
no tiene remedio pelear, todos serian aniquilados, dejen amenos vivir a su
gente como nuestros esclavos.
El
rey Lary se enfureció e hizo que su dragón se coma de un solo bocado al mensajero.
-Acá
nadie será esclavo de nadie todos somos libres, y lo seremos para siempre.
Mando
el caballo del mensajero; esto hizo saber que no se entregarían así que comenzó
la batalla, las catapultas de “la unita” asediaron contra la muralla del
castillo, los reyes y soldados salieron con todo; la batalla era fuerte los
jinetes ancestrales de ambos bandos chocaban con ferocidad y no se podían dañar
uno a otro, los ejércitos estaban a la par, sin embargo la cantidad del
ejercito de “la unita” se hizo notar al trascurrir dos horas de la lucha,
comenzaron a retroceder los reyes, iban perdieron, por más que se esmeraban, la
cantidad de “la unita” ayudo en esos momentos, los reyes se querian por
vencidos, Luis esperaba intrigado a Javier en las catapultas, llego el medio
día y la batalla seguía, por más que se sentían perdidos los reyes no dejaban
de pelear; en un descuido el rey Martin es herido con una flecha en el hombro
que lo hace caer, estaba desprotegido, nadie podía ayudarlo, sentía que era su
fin, en eso el cielo se llena de rugidos, los soldados de “la unita” se
asustan, Javier baja en picada con su dragón.
-¡Luis,
que lluevan cerdos de una vez!
-¡A
la orden!
Las
catapultas lazaron los cerdos, estos gritaban en el aire y los dragones los
escuchaban, descendieron de las nueves, se fueron por los cerdos, sin embargo
“a unita” los ataco por miedo y estos se enfadaron tanto que comiencen a quemar
a todos los que veían, los reyes volvieron al castillo, todos los invasores
fueron aniquilados y los dragones volvieron a su madriguera. La estrategia fue
todo un éxito, ahora solo faltaba ir por Didiao, así que sin tomarse mucho
tiempo curaron a sus heridos y Javier se colocó la vestimenta que le obsequio
Lary, además empuño con furor la espada, partieron con solo quinientos mil
soldados, pero sabía que ahora el gremio de “la unita” ya no era rival para
ellos, y se autonombraron “lobos sangrientos”.
Fue
así que esta notica llego a los oídos de Didiao ahora tenía miedo y más aun con
el nombre que se habían impuesto, no le quedó otra que unir fuerzas con “los
forasteros”, les prometió todo el oro de los reyes y reinas que vendrían
atacarlo, aceptaron y se unieron los dos en el castillo de Didiao.
Javier
llego al castillo de Didiao en quince días, con la frente en alto, organiza a
todos, y comienza el ataque, el rey Didiao sale con su ejército a defenderse,
choca con Javier y comienza una épica batalla entre los dos, sus espadas
chocaban y salían chispas, sus movimientos eran precisos de ambos, se lucían en
la batalla, ya habían pasado cinco horas del asedio y los “lobos sangrientos”
iban ganando la batalla, Javier toma por sorpresa a Didiao en un giro y lo decapita,
hubo un silencio en su mente, se sentía aliviado, sentía que la paz volvía; “la
unita” y “los forasteros” se rinden al ver a su rey caer, dejan caer sus
espadas y escudos, los toman como prisioneros y todo acaba, los reyes y reinas
se abrazan festejan este logro, la paz vuelve al mundo y todos los reyes
nombran a Javier como “El Barón”.
Y
así termina la historia de este soldado que con su valentía, perseverancia y
optimismo llego lejos, hasta libro a todo un mundo de un gremio que solo
abusaba de su poder, ahora se instale el nuevo gremio “lobos sangrientos” que
promete una paz eterna en sus tierras y tranquilidad para todos en ese mundo.
AUTOR: CRISTHIAN SANTISTEBAN SANDOVAL. 4° "D"
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